El Partit Comunista del País Valencià denuncia la imagen exhibida por una peña taurina durante las fiestas patronales de Sagunto y reclama que la retirada de contenidos que humillen o cosifiquen a las mujeres no quede nunca sometida a negociación. Los comunistas señalan además a los cargos de Vox que se fotografiaron con la ilustración: «No se trató de una fotografía inocente».
El PCPV ha expresado su absoluto rechazo a la imagen exhibida por la peña Un forat és un forat durante las fiestas patronales de Sagunto, y ha reclamado una respuesta institucional firme y medidas eficaces que impidan que vuelvan a mostrarse contenidos que humillen, cosifiquen o degraden a las mujeres.
La ilustración —presente en una pancarta, en camisetas y en el cadafal de la peña, en pleno recinto ferial— representa a un toro sometiendo sexualmente a una mujer desnuda, acompañada de un lema que reduce ese cuerpo a un rato de diversión.
Para los comunistas valencianos, la calificación no admite matices: se trata de una manifestación machista, denigrante e intolerable.
«El machismo no desaparece porque se disfrace de humor»
El comunicado del PCPV desmonta de entrada la coartada habitual en estos casos.
No estamos, sostiene el partido, ante una sPmple broma de mal gusto ni ante una tradición festiva que deba respetarse. Estamos ante una imagen que convierte el cuerpo de las mujeres en objeto de humillación y de diversión pública.
Y desarrolla el argumento de fondo: las bromas, las imágenes y las expresiones culturales no son inocuas. Transmiten valores, reproducen relaciones de poder y contribuyen a construir una sociedad en la que determinadas formas de violencia y de subordinación acaban percibiéndose como normales. El machismo, señala el PCPV, no desaparece porque se disfrace de humor.
Los comunistas subrayan un agravante que consideran especialmente serio: la imagen permaneció expuesta en un recinto municipal abierto a toda la ciudadanía y con presencia de menores. Los espacios festivos, recuerdan, también deben ser seguros y respetuosos para las mujeres. La celebración popular no puede convertirse en una zona libre de derechos ni servir de excusa para tolerar lo que sería inaceptable en cualquier otro espacio público.
El centro de la crítica: había que retirarla en ese momento
La exigencia principal del PCPV es concreta y va dirigida a las instituciones.
La pancarta debía haberse retirado inmediatamente. No era aceptable mantenerla hasta la finalización de las fiestas ni posponer la solución del problema hasta la siguiente edición. Cuando se está produciendo una situación que degrada a las mujeres, sostiene el partido, las instituciones tienen la obligación de actuar en ese momento.
La cronología conocida respalda esa exigencia. Según fuentes municipales, el departamento de Igualdad tuvo conocimiento de la situación el 23 de julio y alertó de que la imagen debía retirarse por ser contraria a los principios de igualdad y convivencia ciudadana. La peña respondió que la ilustración no estaba solo en un cartel, sino reproducida en múltiples elementos, y que necesitaba tiempo para buscar una solución. Las fiestas de las peñas terminaron el 29 de julio con la imagen todavía expuesta.
Seis días entre la advertencia y el final de las fiestas.
Es exactamente el intervalo que el PCPV considera inasumible. Y de ahí la formulación de su denuncia: la voluntad de evitar un conflicto con una peña no puede situarse por encima de la defensa de la igualdad y de la dignidad de las mujeres.
Las políticas feministas, afirma el partido, se demuestran especialmente cuando su aplicación exige adoptar decisiones incómodas, enfrentarse a resistencias o cuestionar comportamientos que algunos pretenden justificar como tradicionales. El compromiso con la igualdad no puede limitarse a campañas, declaraciones o actos conmemorativos: debe traducirse en decisiones concretas y eficaces frente a las manifestaciones reales del machismo.
Por eso el PCPV reclama que se establezcan mecanismos claros de prevención, supervisión e intervención inmediata para impedir que vuelvan a exhibirse contenidos sexistas o denigrantes en espacios o actividades municipales. Y que, cuando se produzca una situación de estas características, la respuesta no quede sometida a negociaciones ni aplazamientos.
Vox: «No se trató de una fotografía inocente»
El comunicado dedica un apartado específico a los representantes municipales de Vox que se fotografiaron con la imagen.
Los hechos son públicos: el portavoz y el concejal de la formación ultraderechista en el municipio posaron junto a miembros de la peña que vestían la camiseta con la ilustración, y difundieron la fotografía en redes sociales acompañada de un texto en el que se declaraban orgullosos de que los vecinos mantengan viva la identidad del municipio y afirmaban que estarán siempre al lado de las peñas, a las que describen como guardianas de las costumbres.
El PCPV lo denuncia con especial contundencia. No se trató de una fotografía inocente: cuando cargos públicos deciden posar junto a una representación que sexualiza, humilla y degrada a las mujeres, contribuyen conscientemente a su difusión y a su normalización.
Y sitúa el gesto en un marco más amplio. Esta actitud, sostiene el partido, forma parte de la ofensiva ideológica de la extrema derecha contra el feminismo: convertir la cosificación de las mujeres en provocación política, ridiculizar las reivindicaciones feministas y negar las desigualdades y violencias que siguen atravesando la sociedad.
La conclusión de los comunistas es que no hay ahí una torpeza ni un exceso: la extrema derecha no cuestiona el machismo porque lo necesita como parte de su proyecto político y social. Su defensa de unos supuestos valores tradicionales es, en realidad, la defensa de una sociedad profundamente desigual en la que las mujeres deben continuar ocupando una posición subordinada.
Feminismo y lucha de clases
El PCPV cierra su comunicado situando el episodio en el análisis que le es propio.
Frente a la ofensiva reaccionaria, el partido reafirma que la lucha feminista es inseparable de la lucha por una sociedad más justa e igualitaria. El patriarcado y la explotación capitalista se refuerzan mutuamente y condicionan la vida, el trabajo, los cuidados y la libertad de millones de mujeres, y muy especialmente de las mujeres trabajadoras.
Los comunistas insisten en un último punto para evitar cualquier lectura interesada de su denuncia: no se trata de cuestionar las fiestas populares ni al conjunto de las peñas. El PCPV defiende unas fiestas construidas desde la participación colectiva, la convivencia y la cultura popular. Y precisamente por eso, sostiene, deben ser espacios inclusivos, seguros y respetuosos para todas las personas.
«Lo ocurrido no puede repetirse», concluye el comunicado. La dignidad de las mujeres no está sometida a negociación y nunca puede quedar subordinada a una supuesta broma, a una tradición o a la voluntad de evitar un conflicto.
